Bullfrog
23/09/2010, 16:30
http://www.theinquirer.es/wp-content/uploads/2009/11/no-sgae.gif
Otro golpe a la SGAE, otro juicio que les cae en saco roto, y ya van tropecientas veces que se demuestra que en España la descarga de películas y música no es delito.
En 2007, un estudiante que reside en Huelva fue denunciado por ser el administrador de las webs Etmusica y Elitemula. Los denunciantes fueron (ojo a la lista de pesos pesados que viene ahora) PROMUSICAE, SGAE, EGEDA, Lauren Films, Universal Pictures, Twentieth Century Fox, Warner Home Video, Paramount Home Entertainment, Walt Disney Company, Columbia Tristar y Manga Films (casi na).
La mañana del 26 de mayo de 2009, se personaron en el domicilio familiar del demandado una comisión judicial compuesta por cinco personas, que le informaron de que SGAE había iniciado contra él otro procedimiento judicial más (aparte del procedimiento penal que ya tenía), esta vez en vía civil. Se le mostró como prueba un infumable informe de tropecientas páginas de una conocida empresa de detectives que había investigado su actividad, una orden judicial de depósito de un disco duro y otra que le obligaba al cierre inmediato de las páginas Etmusica y Elitemula.
El demandado, abrumado ante la situación, llamó al conocido letrado David Bravo y le comunicó que esas personas estaban etiquetando con grafos todos sus discos duros y pretendían requisarlos. David le pidió que leyera el Auto por teléfono y luego le aconsejó que desalojara a esas personas del edificio y que sólo les entregase 1 disco duro, tal y como se decía en ese Auto, la SGAE no tenía derecho ni a entrar en su domicilio ni a pedirle todos sus discos duros. Pero si cuela, cuela.
Ni el procedimiento penal ni el civil salió como la SGAE esperaba, como en todos los anteriores se desestimaron las pruebas y se falló que la actividad de enlazar música y películas no es constitutiva de delito alguno. Es más (y ahora viene lo bueno), los tribunales han estimado que la única actividad merecedora de un reproche jurídico es la de la SGAE, por actuar con mala fe en la solicitud del cierre de las dos páginas web.
Otro golpe a la SGAE, otro juicio que les cae en saco roto, y ya van tropecientas veces que se demuestra que en España la descarga de películas y música no es delito.
En 2007, un estudiante que reside en Huelva fue denunciado por ser el administrador de las webs Etmusica y Elitemula. Los denunciantes fueron (ojo a la lista de pesos pesados que viene ahora) PROMUSICAE, SGAE, EGEDA, Lauren Films, Universal Pictures, Twentieth Century Fox, Warner Home Video, Paramount Home Entertainment, Walt Disney Company, Columbia Tristar y Manga Films (casi na).
La mañana del 26 de mayo de 2009, se personaron en el domicilio familiar del demandado una comisión judicial compuesta por cinco personas, que le informaron de que SGAE había iniciado contra él otro procedimiento judicial más (aparte del procedimiento penal que ya tenía), esta vez en vía civil. Se le mostró como prueba un infumable informe de tropecientas páginas de una conocida empresa de detectives que había investigado su actividad, una orden judicial de depósito de un disco duro y otra que le obligaba al cierre inmediato de las páginas Etmusica y Elitemula.
El demandado, abrumado ante la situación, llamó al conocido letrado David Bravo y le comunicó que esas personas estaban etiquetando con grafos todos sus discos duros y pretendían requisarlos. David le pidió que leyera el Auto por teléfono y luego le aconsejó que desalojara a esas personas del edificio y que sólo les entregase 1 disco duro, tal y como se decía en ese Auto, la SGAE no tenía derecho ni a entrar en su domicilio ni a pedirle todos sus discos duros. Pero si cuela, cuela.
Ni el procedimiento penal ni el civil salió como la SGAE esperaba, como en todos los anteriores se desestimaron las pruebas y se falló que la actividad de enlazar música y películas no es constitutiva de delito alguno. Es más (y ahora viene lo bueno), los tribunales han estimado que la única actividad merecedora de un reproche jurídico es la de la SGAE, por actuar con mala fe en la solicitud del cierre de las dos páginas web.